Espacio espiritual
Entregar una preocupación
Ponerle nombre a lo que te inquieta y llevarlo a Dios, sin cargarlo a solas.
Voz
Movimiento
1 min 56 s
Transcripción
- Hola. Este audio es para llevar a Dios lo que te preocupa, sin prisa.
- Si ahora no te sale orar, puedes escuchar. Eso también cuenta.
- Primero, nota tu cuerpo. Deja que la mandíbula y las manos se aflojen un poco.
- En su carta a los filipenses, Pablo anima a no quedarse atrapado en la angustia,
- sino a presentar a Dios lo que necesitamos, con sinceridad y con gratitud.
- Y Pedro, en su primera carta, invita a dejar en las manos de Dios lo que nos inquieta, porque él cuida de nosotros.
- Piensa ahora en lo que te preocupa. Ponle nombre, en una frase.
- Si quieres, díselo a Dios tal como es. Sin adornos.
- Ahora pregúntate: ¿hay algo pequeño que sí esté en mis manos hoy?
- Lo que no depende de ti, puedes soltarlo por un momento en oración.
- Entregar no significa que todo se arregle de inmediato. Significa no cargarlo a solas.
- Si la preocupación vuelve, es normal. Puedes volver a entregarla tantas veces como haga falta.
- Que tengas un buen resto del día. Hasta pronto.
Es una práctica de autocuidado, no un tratamiento. Si en algún momento te sientes peor, para: no pasa nada. Si estás en peligro, ve a «Necesito ayuda urgente».


