📖 Entender esta emoción
Dormir mal de vez en cuando es normal. Pero cuando se repite, el cansancio afecta al ánimo, la paciencia y la concentración.
Por la noche, las preocupaciones parecen más grandes. Intentar dormir a la fuerza suele activar más la mente.
Algunos hábitos tienen buena base para mejorar el sueño: horarios regulares, luz natural por la mañana, menos pantallas y cafeína por la tarde, y usar la cama solo para dormir.
Un ejemplo: Rocío se acuesta agotada, pero en cuanto apaga la luz empieza a repasar todo lo que tiene pendiente. A las dos de la madrugada sigue mirando el techo.
🧭 Tu plan: Dormir mal y mente acelerada
Mejorar tus hábitos de sueño y aprender a calmar la mente cuando llega la noche.
En el momento
- Si llevas un rato sin dormir, levántate y haz algo tranquilo con poca luz hasta notar sueño.
- Respira despacio: inspira contando 4 y suelta el aire contando 6.
- Escribe en un papel lo que te ronda la cabeza y déjalo para mañana.
🤝 Cuándo pedir ayuda profesional
- Llevas varias semanas durmiendo mal al menos tres noches por semana y te afecta durante el día.
- Roncas fuerte, notas pausas al respirar o te duermes sin querer durante el día: consulta con tu médico.
- El insomnio va junto a tristeza persistente, ansiedad intensa o preocupaciones que no puedes frenar.
¿Quieres trabajar esta área? Podrás anotar cada semana cómo te afecta y ver tu evolución.
Práctica: Cerrar el día antes de dormir
- Una o dos horas antes de acostarte, escribe lo que te preocupa y un posible siguiente paso.
- Baja la luz y deja las pantallas un rato antes de ir a la cama.
- Si no te duermes en unos veinte minutos, levántate y haz algo tranquilo con poca luz hasta notar sueño.
- Levántate a la misma hora cada día, aunque hayas dormido mal.
Para reflexionar
¿Qué suele ocupar tu mente justo cuando intentas dormir?
Un paso para probar
Esta noche, antes de acostarte, vacía tu mente en un papel durante cinco minutos.
Audio para soltar tensión


